Marie Poussepin, nace el 14 de Octubre de 1653 en Dourdan, Francia, población próspera, cercana a Paris.

Sus padres: Claude Poussepin y Julienne Fourrier, forman un hogar con sólidas convicciones cristianas que transmiten a sus hijos. Marie es la mayor de siete hermanos, todos murieron muy jóvenes.

Fue bautizada el mismo día de su nacimiento, en la parroquia de Saint Pierre, por el padre   Legou.

Seis meses antes de cumplir sus once años fue madrina de bautismo. Su exigente párroco reconoció en ella las condiciones requeridas.

La familia Poussepin se dedica, al igual que otras de su misma ciudad, a la fabricación artesanal de medias de seda. La industria familiar es floreciente y cuenta con la colaboración de numerosos aprendices jóvenes que se forman en el oficio.

Desde muy joven, cuando aún vivía su madre, Marie era miembro activo de la Cofradía de la Caridad establecida

En su parroquia. Esta era una "escuela de santidad para Marie Poussepin”

De los 11 a los 15 años fue 13 veces madrina de bautismo.

Fechas importantes:

1675: muere Juliana Fourrier, la madre de Marie, Marie debe sostener a su padre y asumir la educación de su hermano menor.

1679: ocurre la catástrofe financiera de Claudio Poussepin, su padre.

1680: Claudio hace sesión de sus bienes a su hija Marie. No es un beneficio sino una responsabilidad
1683: muere Claudio su padre, Marie tiene 30 años y su hermano 18 años.

1684: Marie Poussepin lleva la total responsabilidad de este taller, después de la muerte de sus padres. Francia vive en este momento profundas transformaciones sociales y económicas. Como mujer de empresa se adapta bien a estos cambios y sin temor introduce en su fábrica maquinaria nueva, importada de Inglaterra y abandona la seda para tejer con lana. De este modo Marie se convierte en pionera de una industria nueva.


FUNDADORA


A principios de 1696, Marie Poussepin deja la ciudad industrial de Dourdan y se instala en Sainville, un pueblecito muy pobre y necesitado. Desea dedicar toda su atención a los más desfavorecidos, especialmente los niños y los enfermos.

Pronto se le unen un reducido número de jóvenes, carentes de medios de subsistencia, a las que ayuda enseñándoles a vivir cristianamente y a hacer de su vida un servicio para los demás. Nace así la primera comunidad de Hermanas Dominicas, dedicadas al servicio de la caridad. Toman como ejemplo la Virgen María en su Presentación.

A partir del mismo año 1696, Marie Poussepin inicia las gestiones legales necesarias para lograr la aprobación oficial de la Congregación. Los trámites son largos y laboriosos, y no se obtiene hasta 1724

Este hecho significa el reconocimiento por parte de la Iglesia.

En la profundidad de su fe, Marie Poussepin comprende que se acerca a la plenitud,

90 años después de haber iniciado su vida, despojada,

libre y serena, se entrega a la oración y al silencio.


El Señor la viene a buscar el 24 de Enero de 1744


Antes de morir , Marie Poussepin, redacta su último testamento donde recomienda a las hermanas

tener un vivo celo por la instrucción de la juventud,

el cuidado de los pobres enfermos, el espíritu de pobreza y el amor al trabajo.

Empieza ahora el tiempo de su Congregación, las Hermanas de la Caridad Dominicas de la Presentación de la Santísima Virgen dan respuesta a las necesidades de la Iglesia y del mundo, se extienden por Europa, América, Asia y África, con la misión de anunciar a Jesucristo, para vivir y morir al servicio de la Iglesia en el ejercicio de la Caridad.

Fue beatificada el   20  de Noviembre de 1994.

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